Ordenador en el trabajo, móvil en los ratos libres, tableta o televisión al llegar a casa. Muchos pasamos más de ocho horas al día mirando una pantalla, y nuestros ojos lo notan: vista cansada, sequedad, dolores de cabeza o visión borrosa al final de la jornada. No es casualidad, y tampoco es algo con lo que tengas que resignarte a convivir.
La buena noticia es que, entendiendo cómo afectan las pantallas a tus ojos, puedes tomar medidas muy sencillas para proteger tu salud visual. Te contamos qué ocurre y qué puedes hacer.
Qué le hace a tus ojos pasar horas frente a una pantalla
Mirar de cerca durante mucho tiempo obliga a tus ojos a hacer un esfuerzo continuo para mantener el enfoque. Ese sobreesfuerzo sostenido acaba fatigando la musculatura ocular y da lugar a lo que se conoce como fatiga visual digital o síndrome visual informático.
No es una enfermedad, sino un conjunto de molestias provocadas por el uso intensivo de pantallas. Aparece porque nuestros ojos no están diseñados para enfocar tan de cerca y durante tanto rato, y porque delante de las pantallas cambiamos, sin darnos cuenta, la forma en que parpadeamos.
Los síntomas más habituales
Quizá reconozcas varios de estos, sobre todo al final del día:
- Vista cansada y sensación de ojos pesados.
- Sequedad, picor o sensación de arenilla.
- Visión borrosa o que fluctúa, sobre todo al cambiar el foco de la pantalla a lo lejos.
- Dolores de cabeza y molestias alrededor de los ojos.
- Mayor sensibilidad a la luz.
Son molestias reversibles, pero conviene no ignorarlas: son la forma que tienen tus ojos de pedirte un respiro.
El ojo seco y el parpadeo
Uno de los efectos más importantes tiene que ver con el parpadeo. Cuando nos concentramos en una pantalla, parpadeamos hasta tres veces menos de lo normal. Y el parpadeo es lo que reparte la lágrima y mantiene el ojo hidratado.
El resultado es una superficie ocular más seca, que provoca escozor, sensación de sequedad y esa visión que se emborrona y se aclara al parpadear. Si además usas lentes de contacto, la sensación de sequedad al final del día puede acentuarse.
La luz azul: qué hay de cierto
Se habla mucho de la luz azul de las pantallas, así que conviene ser claros. La evidencia actual no respalda que la luz azul que emiten los dispositivos, en condiciones normales de uso, dañe la retina. Es un mito muy extendido.
Lo que sí puede hacer es contribuir a la fatiga visual y, sobre todo, alterar el sueño si usas pantallas de noche, porque interfiere en los ritmos que regulan el descanso. Por eso, más que «proteger tus ojos de un daño», conviene gestionar bien la exposición, especialmente antes de dormir.
Qué puedes hacer para proteger tus ojos
Con unos cuantos hábitos sencillos notarás una gran diferencia en tu comodidad visual:
Aplica la regla 20-20-20
Cada 20 minutos, aparta la vista y mira a unos 6 metros (20 pies) durante 20 segundos. Es la forma más eficaz de darle un descanso al enfoque.
Parpadea de forma consciente
Recuérdate parpadear con frecuencia cuando uses pantallas, para mantener el ojo bien lubricado. Si notas sequedad, unas lágrimas artificiales pueden ayudar.
Cuida la distancia y la postura
Mantén el ordenador a un brazo de distancia y con la parte superior de la pantalla a la altura de los ojos. El móvil, nunca demasiado cerca de la cara.
Ajusta la iluminación y la pantalla
Evita reflejos y contrastes bruscos entre la pantalla y el entorno, y ajusta el brillo para que no deslumbre ni te obligue a forzar la vista. El modo noche ayuda en las horas finales del día.
Haz descansos reales
Levantar la vista y descansar de forma regular es mucho más eficaz que aguantar horas seguidas y forzar al final.
Valora unas lentes adecuadas
Si pasas muchas horas frente a pantallas, existen tratamientos y filtros que mejoran el confort visual y reducen la fatiga. En personas con vista cansada, unas gafas progresivas o específicas para distancias intermedias marcan una gran diferencia en el trabajo con ordenador.
La mejor protección: una buena revisión
Muchas molestias que atribuimos «solo a las pantallas» esconden en realidad una graduación sin corregir o un problema visual que conviene tratar. A menudo, unas décimas de graduación mal compensadas convierten las horas de pantalla en un suplicio innecesario.
Por eso, la mejor forma de proteger tus ojos es un examen visual que descarte cualquier causa de fondo y te recomiende la solución adecuada a tu día a día. En Óptica Loveo revisamos tu visión con detalle y te asesoramos según cómo usas las pantallas. Pide tu cita y cuida tu salud visual desde hoy.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud visual.
